Nuestra vida después del coronavirus

Desde el comienzo de la pandemia, la incertidumbre ha marcado el avance de la enfermedad.  El virus ha obligado al mundo a adentrarse en un terreno inexplorado, donde cualquier estrategia se complica por la ausencia de precedentes.

¿Qué, cómo y cuánto cambiarán nuestras vidas a consecuencia de la epidemia? 

La vida en el planeta ha dado un giro drástico desde que la pandemia del coronavirus fue detectada. Nadie sabe cuánto durará ni cómo se saldrá de ella. Muchas de las cosas que eran normales hasta hace solo unos meses, probablemente ya no lo vuelvan a ser.

El mundo no va a ser el mismo en las costumbres, la organización como sociedad, la economía, la cultura. Las prioridades que había hasta este momento, ya no existen. Aparece un mundo novedoso en el que nos vamos a mover a partir de este momento. 

Estos cambios dependerán, sobre todo, del tiempo en que se tarde en controlar la pandemia y encontrar una vacuna.

Cuando la pandemia termine y las normas de distanciamiento sociales se relajen, muchas personas seguirán trabajando de forma remota desde sus casas. En un escenario como éste las empresas tecnológicas tendrán un mayor dominio y crecimiento, pero otros sectores como el de los restaurantes, bares y pequeño comercio se verán severamente golpeados.

Habrá cambios fundamentales en las formas de organización laboral. No se querrán hacer largos viajes cada mañana y cada noche para cumplir con un trabajo que pueden hacer en sus casas. El teletrabajo se impondrá en casi todas las industrias y servicios. Y con esto habrá una evolución tecnológica más rápida. El sistema G5 de transmisión de datos se impondrá en mucho menos tiempo de lo que se esperaba.

Se va a revalorizar la vida al aire libre y evitar cualquier gran aglomeración. Es probable que dejen de ser tan populares las concentraciones masivas, e incluso cambiará hasta el tipo de vivienda que preferimos vivir.

Habrá mayores pérdidas de las libertades individuales, “habrá una vigilancia masiva”. Se requerirán certificados de salud para poder viajar y nos tomarán la fiebre o la presión en cada desplazamiento.

El cambio en el turismo

Nuestra forma de viajar también afectarán al turismo porque, al menos este año, el viajero tendrá otras preferencias, “la prioridad será la seguridad de su salud”. Cambios para evitar aglomeraciones, para asegurar las distancias sociales y sobre todo, para evitar el contacto.

  • Seremos mucho más estrictos como viajeros con las medidas de seguridad e higiene. 
  • Haremos turismo de proximidad, cerca de nuestro entorno.
  • Buscaremos destinos que hayan trabajado muy bien las medidas de seguridad.
  • Querremos destinos sin masificar, habrá un movimiento hacia el interior que puede ser una oportunidad para la España vaciada.
  • Vamos a buscar alojamientos para la familia, con jardín, piscina, etc., que nos permitan disfrutar de la naturaleza pero sin rozarnos mucho con el prójimo.
  • Viajar para disfrutar de la playa va a ser muy complicado debido a la distancia social que hay que guardar. 
  • Será un turismo en la mayoría de los aspectos más sostenible.
  • El transporte será más en coches propios ya que da más seguridad frente al transporte colectivo.

Tardaremos bastante tiempo en volver a ver teatros, salas de concierto o estadios de fútbol llenos, aunque algunas de estas actividades podrán realizarse con un aforo limitado para mantener el distanciamiento social.

Distanciamiento en hoteles y restaurantes

Los hoteles y los restaurantes son negocios acostumbrados a mantener un alto nivel de limpieza e higiene, pero ahora deberán adaptarse al control sanitario para evitar el riesgo de contagio.

Los hoteles tendrán que emplearse a fondo en la desinfección de las habitaciones con la llegada de nuevos huéspedes. Es posible que los clientes deban llevar guantes dentro del hotel y que se plastifiquen elementos de contacto habitual como los pomos, los mandos de la tele, los interruptores…

Los comedores de los restaurantes probablemente tendrán que conformarse con llenar la mitad de su aforo y establecer distancias de 1,5 o 2 metros entre las mesas o separaciones mediante mamparas. Además, las mesas y las sillas tendrán que desinfectarse cada vez que haya un cambio de comensales.

Un verano sin aglomeraciones

Los que ya dan por hecho que no podrán retomar la actividad en los próximos meses son los festivales culturales.

Este verano no veremos ni conciertos ni espectáculos multitudinarios, que tendrán que limitar su aforo, garantizar la distancia social o cancelarse. Muchos esperan poder celebrarse en otoño.

Muchos países ya están pensando en reabrir las fronteras cuando la cifra de contagios empiece a disminuir. Seguramente los viajes y grandes desplazamientos tardarán un tiempo en recuperar el ritmo de antes del coronavirus. Por eso se recomiendo no planificar grandes viajes ni vacaciones en el extranjero de momento. Del mismo modo, habrá que regular el acceso a piscinas o playas en el caso de que lleguen a abrirse. Algunas ciudades de la costa ya están trabajando en como delimitar las zonas de los bañistas.

Guantes y mascarillas en el comercio

Las tiendas y los comercios también tendrán que cumplir unas estrictas medidas de higiene y seguridad. Las tiendas facilitan a sus clientes y empleados guantes y gel desinfectante de manos. 

Habrá un aforo limitado dentro del local y en el caso de tiendas de ropa los probadores estarán parcialmente abiertos, intercalando los que están disponibles para garantizar que se respete el distanciamiento social.

La prendas de ropa también estarán bajo un control estricto, las que se prueben los clientes o sean devueltas tendrán que ser higienizadas antes que sea facilitada a otros clientes.

Un final de curso lejos de las aulas

En lo que a colegios y universidades se refiere, los países han seguido estrategias diferentes. Algunos dan el curso por terminado, mientras que otros trabajan con la idea de volver a las aulas manteniendo las medidas de distanciamiento exigidas.

Se han mantenido las clases por internet con clases online y han programado exámenes finales por vías telemáticas para no perder el curso académico.

La vida no será exactamente la misma que antes

“Un efecto probable de estos cambios es que la gente nunca dejará de preguntarse cuándo podría ocurrir la próxima pandemia”

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