Evolución en el alquiler residencial: ¿Reencarnación o Resurrección?

El cambio demográfico, social y económico que viene sufriendo la población española y europea en los últimos años se traduce en un modelo diferente de vida al que venimos acostumbrados, que inevitablemente se refleja en el mercado inmobiliario.

De forma muy somera, a nivel social y demográfico podemos observar que los matrimonios se formalizan cada vez a edades más tardías, al igual que la descendencia, y que los puestos de trabajo exigen una creciente movilidad geográfica del trabajador. La globalización está más presente que nunca y optimizar el tiempo y estar en constante conexión con el entorno más y menos cercano se convierte en una prioridad.

A nivel económico, y entrando en materia inmobiliaria, llevamos años anticipando un mercado inasequible que se ha convertido en una realidad: los precios de adquisición de vivienda han subido más de un 20% en las principales capitales españolas, y los precios de alquiler han subido de forma constante (y alarmante) a máximos históricos, hasta llegar a representar mucho más que la recomendada cifra del 30% de los ingresos de la vivienda, haciendo que en gran parte de los casos compense la adquisición y la hipoteca.

No obstante, existen dos grandes inconvenientes para llevar a cabo la compra: en primer lugar los salarios no correlacionan con la subida de precios, lo que imposibilita la adquisición para aquellos perfiles que no superan un umbral de ingresos y por consiguiente ahorros; y en segundo lugar, el cambio en la mentalidad de las nuevas generaciones. El presente transitorio. El ansia de la flexibilidad. Temporalidad y provisionalidad.

Estos factores han transformado el mercado del alquiler de ser la solución más factible a la vivienda, a convertirse en la que menos en las grandes ciudades. Asimismo, los precios actuales hacen que el porcentaje de personas compartiendo pisos con otras a quienes no están vinculados a nivel familiar o emocional sea cada vez mayor.

Estas circunstancias han originado nuevas fórmulas de residencia como el co-living, un modelo de negocio que en España aún tiene poca presencia frente al potencial existente.

El co-living nace como una idea conceptual en la que generalmente profesionales, o estudiantes (más orientados al postgrado), comparten una casa y un entorno donde pueden intercambiar experiencias, laborales y vitales durante una determinada etapa, una especie de extensión del co-working orientado a un todo-en-uno, propiciando el networking, la vida en comunidad y la vivienda en un único entorno cool e inspirador.

El co-living ofrece ventajas atractivas al inquilino frente a un alquiler convencional, proporcionándole;

  1. Mayor comodidad, ya que el inquilino se libera de las gestiones habituales de tener una vivienda propia, pues el servicio viene con suministros incluidos, limpieza, mobiliario, etc.
  2. Flexibilidad, ya que al ser concebido como un producto de rotación, evita exigencias en cuanto a duraciones y permanencias.
  3. Comunidad, donde se relacionará con otros profesionales de intereses o perfiles afines, manteniendo a la par su espacio privado, una nueva red de contactos.

Hay que señalar que el layout de este modelo no deja de ser un ejemplo de eficiencia de espacio: mientras que la distribución de 3 estudios o apartamentos de capacidad 1 o 2 personas en una planta ocuparía una huella de 270 metros cuadrados, para alojar al mismo número de personas según el modelo de co-living, (proporcionando unas estudiadas zonas comunes) necesitaría prácticamente de la mitad de la superficie.  

Para el inversor, esto se traduce en un mejor rendimiento del suelo, y, si cuenta con una buena gestión del activo, también del capital.

El co-living es una solución que simplifica el acceso al mercado inmobiliario por parte del tenant y que seguramente le supondrá un ahorro frente al alquiler de un estudio en calidades y espacio equivalentes, a la par que ofrece jugosas rentabilidades al inversor. Mis dudas son: ¿hay vivienda después del co-living? En capitales como Madrid, con alta presencia de producto en alquiler en manos de pequeños particulares, ¿reaccionarán éstos ante este cambio de mercado?

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