El Puertido, oyster bar

INAZ FERNANDEZ. Nací en Bilbao en 1969. Cuando era pequeño mi madre traía a casa ostras para mi padre. El ritual de abrirlas (con algunos accidentes incluidos) y ese misticismo que las rodeaba, me fascinaba. Eran caras y se comían pocas veces en casa. No recuerdo cuando las probé por primera vez, pero tengo la sensación de que me han gustado desde siempre.

Siendo ya mayor, en un viaje a Francia, descubrí que allí las ostras eran algo popular y cotidiano. Y mucho más baratas que en España. Fue en ese momento, hace casi 20 años, cuando pensé que abrir un bar de ostras, para comerlas de forma informal, era una buena idea. Además, se me ocurrió que podía traer ostras de diferentes sitios, para que la gente probara otras variedades, cada cual con sus características, ni mejores ni peores. En España el mercado de las ostras estaba copado por los gallegos. Se vendían en casi toda España sus famosas ostras planas. 

Bilbao es una ciudad donde la gente va de bar en bar, tomando vinos, cerveza y comiendo pintxos, y mi idea era vender ostras como si fueran pintxos. Vamos, que te pudieras tomar sólo una si querías mientras te tomabas un vino con los amigos. Pero iba a ser una apuesta arriesgada. Ostras y bebida. Sólo eso 

El proyecto tardó años en hacerse realidad, pero cada vez que viajaba a Francia, iba cogiendo ideas y armando el concepto. Una búsqueda de dos años, me trajo un local de 30 m2 en la calle García Rivero de Bilbao. La calle del “poteo” fino. No había lonjas libres, y tuve que transformar la peluquería donde de niño iba a cortarme el pelo en un bar de ostras. El primer bar de ostras de España. Era el año 2012. Firmé un contrato de 10 años y comencé las obras, que duraron 6 meses por diferentes contratiempos.

Antes de abrir, la gente no daba un duro por mí. Mucha gente me decía que era una locura, que iba a cerrar en seis meses. Pero yo tenía una corazonada. Y la cosa funcionó desde que abrí. Comencé vendiendo una selección de ocho tipos de ostras diferentes (desde 1 euro la unidad), de Galicia, Asturias, Irlanda, y por supuesto, Francia. La inauguración se hizo un 3 de julio de 2013, y la recuerdo como si fuera ayer, llovía ligeramente y aun así la calle estaba llena Ese día regalamos 700 ostras. No había ocurrido antes nada igual en Bilbao, ni en el resto del país. El día de la inauguración lo recuerdo como uno de los días más bonitos de mi vida, y uno de los mayores puntos de inflexión en mi vida personal y profesional. Desde entonces fue dejando mi profesión de lado, el cine, la publicidad y la televisión, para dedicarme a hacer crecer este proyecto. Me sentí realizado.

Había puesto mucho esfuerzo y años de investigación en ese proyecto. Absolutamente todos los detalles estaban pensados, y tenían un porqué. Desde entonces, y pasado un tiempo, he abierto más negocios de hostelería, con diferentes sociedades, un bar de gambas, un bar de anchoas, una taquería mexicana, etc. Todos los proyectos tienen un nexo en común. Son locales en donde se vende un sólo producto, en sus múltiples variedades. Y de momento, la cosa funciona. 

Siempre quiero ofrecer lo mejor, y para ello no conozco otra forma que la especialización.

EL PUERTITO 

El puertito es el primer bar de ostras de España. Abrió sus puertas en 2013, cuando en este país no había apenas cultura de ostras. Desde entonces se puede decir que hemos hecho una labor de divulgación de la cultura de las ostras.

Comencé comprando a proveedores en España, pero el mercado de las ostras era muy limitado. Me costó encontrar variedades diferentes y a buen precio. Poco a poco, fui llegando a niveles de distribución más altos, hasta que por fin, contacté directamente con los ostricultores. Desde entonces, voy a los parques de ostras, conozco el producto desde su origen, y voy viendo el proceso de cultivo durante los 3/4 años que dura. Eso me permite tener mejores precios de compra-venta, y asegurarme que la calidad de las ostras, es la óptima.

El secreto de EL PUERTITO es la calidad de las ostras, el ambiente informal y el precio. Sabemos lo que vendemos. Nuestra máxima es, si algo no nos gusta, no lo vendemos. La calidad es lo primero. Tenemos una gran variedad de vinos blancos por copas, y también Champagne. Y por supuesto, cerveza, que es algo que combina muy bien con las ostras.

Desde que abrí en Bilbao, tuve la intención de crecer y abrir en Madrid un local. Han pasado 10 años desde entonces, y muchas otras cosas. Llegamos a Madrid en un gran momento de forma. Sabemos lo que hacemos, y lo hacemos bien.

Queremos convertirnos en la referencia de las ostras en Madrid, y en España. El local de Bilbao es muy conocido en el extranjero. Y hemos salido en guías de Estados Unidos o Japón.

Comenzaremos con una selección de más de 15 otras diferentes. De Galicia, Francia, Holanda, Irlanda y Portugal, entre otros sitios. Todas se van a poder pedir por unidad y a precios razonables.

En Madrid, aparte de poder comer ostras en el local, haremos delivery y take away, prepararemos ostras abiertas o cerradas para llevar. A gusto del cliente. 

Una de nuestras líneas de negocio son los catering de ostras para eventos. Bodas, fiestas privadas, de empresa, etc. Vamos con un puesto con hielo picado y las abrimos al momento delante de los invitados. También fuimos pioneros en catering de ostras.

EL CLUB DE LA OSTRA

Algo que me hace mucha ilusión, es que en el local de Madrid vamos a poder hacer eventos, catas, cursos, charlas, etc sobre el mundo de la ostra. Traeremos a gente relacionada con el mundo de las ostras, Ostricultores, cocineros, escritores, blogueros, etc. Queremos ser una especie de Academia/Universidad de la ostra.

Las ostras son nuestra pasión y queremos transmitir esa pasión a todo el mundo.